18.2.07

Nómada

Sólo cuando la vuelvo a ver. Entre la multitud, de espaldas a mí. Se gira a la vez que todo a su alrededor se difumina. Me reconoce a pesar de mi aspecto descuidado. Sus labios dibujan una ligera sonrisa, sus ojos no. Sus ojos brillan, iluminan un océano de nostalgia en busca de un viejo bajel a la deriva. Me acerco a ella y la reverencio con un protocolario beso en la mejilla. Un escalofrío. La última vez que la vi, hoy hace trescientos noventa y siete días, me despedí de ella con un apasionado beso bañado en lágrimas de añoranza anunciada. Un beso eterno.

- ¿Cuándo te vas?

- El jueves, el jueves sale mi avión...

"Es el precio a pagar," pienso mietras mi estómago se marchita. "Uno de tantos." Mientras hablo con ella de cualquier cosa no puedo evitar maldecir mi hipoteca. El tiempo pasa y pronto será jueves. El río de mi vida sigue fluyendo hacia un océano infinito. Oscuridad, un viejo bajel a la deriva.

1 comment:

Anonymous said...

De vez en cuando o constantemente sucede... tenemos que tomar decisiones... todo tiene sus partes positivas y sus partes negativas... no hay que arrepentirse... hay que seguir adelante... aunque sea hacia otra dirección!