13.9.06

Countdown

Abres los ojos cuando Morfeo todavía reina. Huyes de su reino de fantasía. Sudas, siempre lo haces. Miras a tu alrededor y no ves sino oscuridad. Sombras. Te incorporas y descubres a alguien a tu lado, alguien que te observa atentamente con los ojos cerrados mientras descansa. Tu soledad. Siempre. Desayunas. Fractales de leche con cacao. Te lavas la cara abundantemente. Frío. Pedaleas. Maldices la suerte de un conocido que ya no lo hará más. Pedaleas. Llegas a tu oficina. Solitaria, oscura, vacía. Un paraíso efímero, intermitente, evanescente. Trabajas intensamente durante seis horas. Propuesta. Teléfono. Propuesta. Artículo. Página Web. Correo eléctrónico. Propuesta. Correo electrónico. Anhelas el silencio salado, la brisa marina, tu piel erizada, una supernova en tu retina, tus pies desapareciendo en la arena, el ir y venir de las olas. Sólo entonces te das cuenta de lo lejos que estás de ti mismo. Miras a tu conciencia a los ojos. Sonríes. Almuerzas. Caes al suelo y miras al cielo. Te duelen. Las yemas de los dedos, las palmas de las manos, antebrazos, brazos, hombros. Cierras los ojos y te imaginas escalando al aire libre. Te gusta llegar a casa cuando todavía no ha oscurecido. Llamas a tus padres, a tu hermana, a tu abuela. Lo haces de vez en cuando. No te gusta hablar por hablar. Comunicar. Mantienes una conversación con tu familia virtual a siete mil kilómetros de distancia. Tan lejos, tan cerca. Cenas fuera. El diseño quema en tu bolsillo. Entre las páginas nostálgicas de la libreta roja que alguien te regaló. Con el estómago lleno. Mil ciento treinta y siete días después le muestras el dibujo a un desconocido. Treinta y dos minutos después ya no eres la misma persona. Eres un poco más... Tú. Un pastel con forma de tortuga. Te acuestas y sólo entonces eres consciente de que tu documento nacional de identidad te sitúa por vez primera más cerca de cumplir treinta que de haber cumplido veinte. ¿Treinta qué? ¿Veinte qué? Sonríes. Eres j*&^%$mente feliz. El mundo cree saber quien eres, de donde vienes, a donde vas. No tienen ni idea. Tú todavía te sientes como un niño... y te gusta. Vives. Una tortuga asciende por la parte posterior tu pierna derecha...

You open the eyes while Morfeo is still reigning. You get away from his fantasy kingdom. You sweat, you always do. You look around and see nothing but darkness. Shadows. You wake up and see someone next to you, someone who looks at you faithfully while rests. Your loneliness. Forever. You have breakfast. Fractals made out of cocoa and milk. You wash your face energeticly. Cold. You ride your bike. You curse the luck of a colleague that will not do it again. You ride your bike. You arrive to your office. Lonely, dark, empty. A paradise, ephimeral, intermittent, vanishing. You work without stopping for six long hours. Porposal. Telephone. Proposal. Paper. Web page. Electronic mail. Proposal. Electronic mail. You yearn for the salty silence, the sea breeze, having goose pimples, a supernova in your retina, your feet disappearing under the sand, the swinging of the waves. Only then you realize how far away you are from yourself. You look your conscience in the eyes. You smile. You have lunch. You fall and look at the sky. They hurt. Your fingertips, your palms, forearms, shoulders, chest. You close your eyes and imagine yourself climbing outdoors. You like to get home before it is dark. You call your parents, your sister, your grandma. You do it every now and then. You do not always like to talk for talk's sake. Communication. You talk with your virtual family seven thousand kilometers away. So far, so close. You have dinner out. The design burns in your pocket. Among the nostalgic pages of the red notebook that someone gave to you. With your stomach full. After one thousand and thirty seven days you finally show the drawing to a stranger. Thirty two minutes later you are not the same anymore. You are a little bit more... Yourself. A cake with the shape of a turtle. You go to bed and only then you are aware that your ID put yourself for the first time closer to turn thirty than to have turned twenty. ¿Twenty what? ¿Thirty what? You smile. You are f*&^%$#ly happy. The world thinks it knows who you are, where you come from, where you go. It has no idea. You still feel like a kid... and you love it. Alive. A turtle is climbing in the back of your right leg...

3 comments:

Anonymous said...

Todavía te sientes como un niño... dime si es normal que a mí me pase lo mismo. O no me lo digas. Me veo más jóven en el espejo que en el DNI. Soy una niña!

Anonymous said...

Lindo de verdad

Anonymous said...

Zeke!!! me fascina el tatuaje!!!! Enhorabuena...Besos para ti