2.3.06

Encantada de conoceros

Hacía siete meses que Noel vivía con Valentine, padre francés, madre japonesa. Hacía dos años que la había conocido. Él doblaba una esquina con prisa camino de la escuela de ingenieros. Ella doblaba una esquina camino de la modesta galería de arte de su padre cargada con unas pinturas de jóvenes talentos franceses. A veces uno tropieza, a veces te gusta. Hacía cuatro años que había dejado Barcelona. Hacía cuatro años, Víctor, Jordi y Rubén lo habían acompañado en estado de completa embriaguez al aeropuerto del Prat. Allí, después de una noche de excesos, lo esperaban sus padres y sus maletas. Fue una despedida emotiva, como la mayoría de las despedidas en las que él se había quedado. Desde entonces había regresado a Barcelona en cuatro ocasiones pero nunca había coincidido con los tres a la vez. Dos cafés con Víctor. Una cena sin postres con Jordi. Una tarde comprando con Rubén. Y ahora, estaban a punto de llegar. Una semana de vacaciones en París. El inconfundible zumbido del timbre. Abrió la puerta Valentine.

"Hola, vosotros debéis ser Víctor, Jordi y Rubén," con acento francés. "Es como si ya os conociera," tres por dos besos.

Víctor

Víctor lo acompañó a la cocina a cortar jamón mientras Valentine abría una botella de vino tinto del Penedés y Jordi y Rubén hablaban del empate entre el Barça y el Zaragoza del partido de liga del fin de semana anterior.

"¿Qué tal todo?"

"¡Cojonudo, tío! No me quejo, chaval. Estoy trabajando con mi padre, ¿sabes?"

"¿En el taller?"

"Sí, en el taller. Al principio fue un poco coñazo. Ya sabes como es mi viejo... Pero ahora todo marcha. El viejo está incluso pensando en retirarse y dejarme el negocio... Y tú, tío, ¿qué tal tú? ¿Cuánto hace? Cuatro años desde que te fuiste..."

"Sí, cuatro años. Aunque a ti aún te vi la última vez que fui..."

"Ya, pero no es lo mismo... ¿Y que tal con Valentín? No es por nada, pero tiene nombre de tío. ¿Cómo se escribe?"

"Con e final... Pues las cosas nos van muy bien, es un placer tenerla a mi lado..."

"¿Placer? Venga, tío, a mi me lo puedes decir. Su familia está forrada, ¿verdad?"

"¿Perdón?"

"No te ofendas, pero no se parece en nada a ninguna de las chicas con las que has estado... Vamos, hablando en plata, es más fea que un pitufo comiendo limón."

"Tienes suerte de que te conozca..."

"De verdad, Mónica mismo, te acuerdas de Mónica, ¿cómo no te vas a acordar? ¿Cuánto tiempo estuvisteis juntos?"

"Dos años."

"Mónica sí que estaba buena. Bueno, lo sigue estando, la vi el otro día y... ¡Joder! Igual la llamo un día de estos. No me entra en la cabeza todavía que la dejaras... Unos tanto y otros tan poco..."

"Te olvidas de un pequeño detalle, coliflor. La dejé porque llevaba dos meses acostándose con otra persona... A mí me parece un buen motivo..."

"Pero, tío, te pidió perdón, ¿no? A veces la gente comete errores... Además, se lo estaba montando con otra tipa... Yo lo hubiera visto como una posibilidad en lugar de como un inconveniente... A veces tío, es que no te enteras..."

"El que no se entera eres tú. Suerte tienes de que seamos amigos... Por cierto, ¿Te acuerdas de Esther? Creo que antes de que llames a Mónica deberías saber que hasta donde yo sé, ella y Esther son pareja."

"¿Esther? ¡Coño! ¡Otra qué déjala! Aunque ella nunca entró en el armario... Igual las llamo a las dos, ¡jajaja! Y tú, ¿tú cómo sabes eso?"

"Mónica me lo dijo, hablamos de vez en cuando. Que no podamos ser pareja no quiere decir que no podamos ser amigos."

"No hay quien te entienda, chaval."

"Anda, cállate ya, que no dices más que tonterías, y haz algo útil," le alargó una bandeja repleta de finísimas lonchas de un jamón de pata negra que olía muy rico.

Jordi

Valentine se levantó de la mesa dirección a la cocina donde con esmero se dispuso a presentar el postre. Víctor y Rubén discutían sobre la calidad de la última película de Almodóvar y Noel acompañó a Jordi al balcón.

"¿Fumas?" Jordi, susurrando, nunca alzaba la voz, mientras se encendía un cigarro rubio.

"Conseguí dejarlo precisamete aquí."

"Yo lo he intentado varias veces. Intentado... Supongo, bueno, no supongo. He sido incapaz."

"¿Lo has intentado realmente?"

"Ya, eso es lo importante, ¿no? Realmente... No, no lo creo. En fin... Me gusta, disfruto de ello... Te veo bien Noel. Me gusta París, me gusta tu barrio, me gusta tu casa. Tengo entendido que en el trabajo las cosas te van bien también. Y Valentine... Valentine es adorable. Transmite bondad."

"Sí, la verdad es que no hay día en el que no me sienta afortunado por todo lo que tengo y sucede a mi alrededor. Y además, ¡estoy enamorado! Jordi, soy feliz..."

"¡Cuánto han cambiado las cosas! Cuatro años ya... Parece que fue ayer. Me acuerdo de la cara de tus padres en el aeropuerto. ¡Qué momento! ¡Qué vergüenza! ¿Qué cantábamos?"

"Cuando fuimos los mejores, ¿quizás? No sé. Y sí, la cara de mis padres fue para enmarcar. Me acuerdo del amanecer en el muelle. Nuestro último amanecer juntos. Allí, los cuatro..."

"Yo también me acuerdo..."

"Y... ¿Nos dimos un beso? Sí, lo hizimos, ¡no me acordaba!"

"Sí, lo recuerdo..."

"Deja que piense... Mmmmm... ¡Sí! Eres el único hombre al que he besado... Siéntente afortunado, ¡jajaja!"

"Tú no, Noel, pero sí, me siento afortunado... de haberte conocido."

"No entiendo."

"Te quiero Noel, siempre te he querido y siempre te querré... Y no, no sólo como se quiere a un amigo..."

"Jordi..."

"No te preocupes Noel... Por fin vuelo... Por fin me siento libre..." Se miraron a los ojos por un instante antes de fundirse en un abrazo. Allí, Jordi se sintió correspondido y besó su cuello suavemente. Noel se sintió a gusto, feliz por su amigo.

Rubén

Valentine y Jordi bebían té caliente mientras ella se deshacía en elogios hacia su París natal. Víctor pasaba las páginas de una revista francesa. Rubén amagó con encontrarse mal y Noel lo acompañó al lavabo.

"¿Cierras la puerta?" Rubén, ronco, su voz era siempre la de quien se despierta a mediodía después de una noche de excesos.

"¿Te encuentras bien? ¿La cena? ¿Vas a vomitar?"

"¡Qué va! Estoy perfectamente, ¿no me ves? Últimamente triunfo más que la Pepsi en Rusia... Desde que te fuiste no hay quien me pare... Por cierto, Valentine es feílla, ¿no? Mientras te guste a ti... Estoy entrenando bien, me siento mejor que nunca... Y a ellas les encanta."

"Si es lo que quieres... ¿¡Pero qué estás haciendo!?"

"Snifffff... Esa es para ti, ¡Por los viejos tiempos! A ver, déjame mirarme en el espejo. No sé como me lo hago pero siempre acabo con la nariz blanca. Paso de que me vean así. Además, no sé como se lo tomaría Valentine... Y Jordi, Jordi es un pesado, le he dicho que lo he dejado para que me deje en paz. ¡Sus sermones son peores que los de mis viejos! Macho, deja de mirarme con esa cara... ¡Espavila!"

"Creo que voy a pasar..."

"¡No me jodas! ¡Un día es un día! Oye, no te creas ahora que... Esto lo hago sólo de vez en cuando, muy de vez en cuando y, además, nunca solo... Quiero decir, cuando uno empieza a hacerlo solo, malo. Es algo para disfrutarlo en compañía."

"En serio, prefiero no hacerlo..."

"Tío, pero si tú nunca le has dicho que no a nada. Vive cada segundo con la intensidad del último y la ilusión del primero... Blablablablabla... Siempre serás un pitufo filósofo. ¡Joder! No había manera de hacerte callar, a la que fumabas un poco de hierba ya no había vuelta atrás. ¿Sabes lo que creo? Creo que las tías sólo se enrollaban contigo porque era la única manera de hacerte callar, ¡jajaja!"

"Cada uno juega sus bazas... Yo no tengo tus músculos. En serio, tío, paso... Supongo que me hago mayor..."

"¡Qué te follen! ¡Más para mí! Snifffff... ¿Mi nariz?"

"Está bien, está bien, tu nariz está bien... El que no está bien eres tú pero, oye, ya eres mayorcito..."

"No empieces, de verdad, no empieces... Ya te lo he dicho, esto es sólo de vez en cuando, no debes preocuparte. Anda, cabronazo, dame un abrazo y vámonos de aquí antes de que empiecen a pensar cosas raras..." Noel acercó una toalla a Rubén que entendió que debía usarla. Lo cogió por la cintura y lo miró mientras se limpiaba la nariz. El cuerpo de Rubén era duro. Noel sintió lástima, pero no encontró la forma de hacerse entender. Echó de menos un poco de hierba.

***

Allí, sin que ninguno de los cinco se diera cuenta, la noche los enredó.

Los ojos de Valentine no se esforzaban en disimular su cansancio. Jordi, Rubén y Víctor esperaban en la puerta. Noel se había ausentado. Regresó con una bolsa que entregó a Jordi. Afuera, París amanecía.

"Encantada de conoceros," Valentine con una sonrisa sincera.

"Igualmente, ha sido un placer," Jordi se adelantó a sus compañeros.

"¿Nos vemos mañana, entonces?" Preguntó Rubén.

"Mañana no creo, pero el martes seguro," sentenció Noel.

"Ya no molestamos más," Víctor antes de que se repartieran besos y abrazos y se despidieran definitivamente. Valentine cerró la puerta y se quedaron solos.

"Son adorables, tus amigos son adorables..."

"Lo son, cariño, lo son. Al fin y al cabo, son mis amigos, ¿no?" Se besaron apasionadamente y encontraron su camino hasta el sofá y se dejaron caer sobre él...

***

El martes volvieron a verse, pasaron el día juntos recorriendo París, lo pasaron bien pero algo era diferente, algo había cambiado. Noel pensó que en ocasiones el tiempo se detiene, se para, y pasa luego de golpe, en un instante.

A tres amigos cuyo tiempo conmigo no se detiene

Si quieren saber qué podría suceder después lean Al otro lado de la cámara...

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