24.2.05

17 x 2

A sus sonrisas

Subí al autobús, pagué al conductor y me dirigí a la parte trasera del vehículo. Alcancé a sujetarme antes de reanudarse la marcha. Entonces la vi. La esperanza de sus ojos perforó los míos. Sonrió tímidamente. Su rostro era precioso. Mi corazón se revolucionó. Mi estómago saltó al vacío. Quise decir algo pero fue inútil. Nunca antes había sentido algo semejante, algo tan intenso... tan efímero. En la siguiente parada se apeó. Llevaba consigo la funda de una guitarra. Estuvo inmóvil en la acera hasta que el autobús dobló la esquina. Sólo el violento latir de mi corazón quebraba el silencio que reinaba a mi alrededor, así hasta la última parada, diecisiete minutos después...

Volvería a llegar tarde al ensayo. ¿Por qué tenía que subirse gente en todas y cada una de las paradas que efectuaba el autobús? Que boba, en cuanto lo vi subirse no pude retirar mi mirada de su ser. Se percató, lo que me hizo bajar la cabeza, peor todavía. Aún así seguía viéndolo. Se movió torpemente hacia donde yo me encontraba, con cuidado, con indecisión... nunca llegó a alcanzarme. Me enamoré de su sencillez, de su ingenuidad, de su forma de mirar. Su aire descuidado me cautivó. ¡Mi parada! Bajé del autobús con su imagen grabada en mi mente. Ya no tenía prisa. Estuve allí, de pie, contemplándolo con los ojos cerrados durante diecisiete minutos...

¿Entonces?

2 comments:

Fuente abejuna said...

Ahhhh El amor el amor... Que sabemos de el?.
Muy bueno me gusta que le das voz a ambos.

Priscilla said...

que bonito cuento!